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ORAR AL PADRE
Dios es la Fuente Infinita de la existencia – nuestro amoroso Padre, omnisciente y todopoderoso. Orar es imprimir en nosotros mismos el hecho de que Dios es nuestro Padre Celestial que nos ama. El verdadero entendimiento de la oración es simple y al mismo tiempo muy profundo. La oración es una relación. Orar al Padre es reconocer que Dios es la Fuente de todo lo que tenemos y de todo lo que necesitamos. Todo proviene de Él y nadie más.
Mis queridos hijos de Genesaret, el propósito de la oración no puede ser informarle cuáles son nuestras necesidades. Después de todo, es Él quien nos dio esas necesidades en un principio. No es que Dios quiere que oremos para obtener lo que necesitamos. Es al revés, Dios es quien nos dio nuestras necesidades para que le oremos. La oración no es el medio, es el fin en sí mismo. Pararnos delante de Él y articular humildemente nuestras necesidades no es nada más ni nada menos que un momento de tierna cercanía y de íntima conexión. Esa intimidad nos transforma. Nos convierte en un recipiente capaz de contener el mismo bien que deseamos, y eso es lo que permite que Dios nos los de. Por lo tanto, oremos al Padre que está en secreto, y nuestro Padre, que ve en lo secreto, nos recompensará. (Mt. 6:6)
Dr. Arnoldo Lináres |
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